Clarín Miente

El responsable de Comunicación de Nuevo Encuentro y director nacional de Imagen y Comunicación del AFSCA, Fernando Torrillate, responde a las acusaciones de Clarín.
Hoy, Clarín -único grupo de medios que no quiere cumplir la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual- vuelve a atacar al titular del AFSCA Martín Sabbatella, a través de una nota de opinión del periodista Alejandro Alfie. Esta vez, el “especialista en medios” (según se autodefine el redactor) se ocupa de malversar y negativizar una política de financiamiento partidario de la cual los militantes de Nuevo Encuentro nos sentimos orgullosos. 

Alfie consigna, bajo el malicioso título “Denuncian que Sabbatella hace caja en el AFSCA para su partido político”, que una cantidad de trabajadores y trabajadoras que desempeñamos tareas en este organismo realizamos un aporte voluntario mensual a la organización política a la que pertenecemos y en la cual militamos. 

El artículo está plagado de descalificaciones y connotaciones negativas acerca de un modo de financiamiento que nos llena de orgullo. Deliberadamente, deja trascender que los más de mil trabajadores y trabajadoras de este organismo son “víctimas” de este sistema de financiamiento. Miente. Quienes hoy realizamos el aporte en el AFSCA somos menos de 70, y lo hacemos a partir de una decisión militante, en forma voluntaria. Con las mismas mañas, Alfie transforma esa acción generosa y solidaria en una maquinaria orientada a obtener “diezmos” para hacer “caja”, según escribe el redactor empleado por Héctor Magnetto.

Nosotros estamos felices de bancar con una parte de nuestros ingresos los locales en los que nos reunimos, las banderas que agitamos, los micros en los que nos trasladamos, los afiches que pegamos o las campañas que realizamos. Estamos contentos de que miles de compañeros y compañeras sepan que la silla en la que se sientan en un local del partido fue comprada, no con los dineros de un desconocido, sino con el aporte generoso y voluntario de otro compañero o compañera que dona una parte de su sueldo. 

Desconoce Alfie -no porque no consiguió la información sino porque no la pidió- que somos cientos en todo el país los y las militantes que bancamos de nuestro bolsillo las diversas actividades que realizamos desde nuestra organización política. 

Desconoce el redactor -no porque se le haya negado algún dato sino porque no lo buscó- que entre los y las aportantes hay trabajadores de la función pública y del ámbito privado, que expresamente declararon ante un escribano su deseo de aportar recursos al espacio en el que militan. Desconoce el “especialista” -no por ignorancia sino por malicia- que este modo de financiamiento lo adoptamos quienes queremos hacerlo y que existen miles de compañeros y compañeras que no están en condiciones de realizar un aporte de estas características y que colaboran con la organización de otros modos, tan importantes como éste. También desconoce el periodista que la nuestra es una fuerza política que informa periódicamente al Poder Judicial, a los medios y a la comunidad las fuentes de financiamiento y el destino de los recursos recaudados.

El desprecio del “especialista” y del medio al que pertenece por este modo de financiamiento se funda, indudablemente, en dos aspectos: el primero tiene que ver con el mandato que la presidenta Cristina Kirchner le dio a Martín Sabbatella como responsable de aplicar integralmente la ley de medios que Clarín se resiste a cumplir. El grupo y muchos de sus redactores se obstinan en una campaña de desprestigio contra el organismo y su presidente en un intento vano por mantenerse eternamente al margen de la ley. Las maniobras difamatorias de Clarín ya habían sido anticipadas por Cristina cuando puso en funciones a Martín y le señaló: “Ahora vas a pasar a ser feo, sucio y malo”. 

El segundo motivo de estas descalificaciones está arraigado en el malestar que genera el funcionamiento de la Democracia para el CEO de esa empresa y quienes vulgarizan sus intereses a través de artículos “periodísticos”. Ellos aborrecen, y lo expresan de diversos modos, un sistema genuino y transparente de partidos en Argentina. Aborrecen que la política se financie con recursos dignos e identificables. Aborrecen que el compromiso militante lleve a personas a movilizarse, a salir a la calle, a opinar con libertad o a bancar a la organización a la que pertenecen por derecho y por voluntad propia. Aborrecen que no todas las organizaciones ni dirigentes ni militantes se sometan a los favores o las extorsiones con las que ellos mantienen silenciados, disciplinados y ordenaditos a muchos y a muchas.

Aborrecen que para construir un país mejor las personas se encuentren, se organicen, se presenten a elecciones y debatan libremente sin ser rehenes de otra cosa que no sean sus deseos, sus principios y sus convicciones. Felizmente, somos muchos y muchas los que salimos a la calle con nuestras cabezas bien altas, sin esconder nuestro compromiso, nuestra militancia ni nuestras acciones cotidianas, porque no le tenemos miedo a una, diez o cientos de notas maliciosas de quienes desprecian la Democracia y las leyes. 

Fernando Torrillate 
Responsable de Comunicación de Nuevo Encuentro
Director Nacional de Imagen y Comunicación del AFSCA

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