sábado, 20 de noviembre de 2010

García, el PJ de Scioli y el primo “Jorgito” Macri en Vicente López no te dan ninguna seguridad

El intendente Enrique “Japonés” García, el primo de Mauricio Macri y el PJ de Daniel Scioli no le ofrecen a los vecinos de Vicente López ninguna política consistente en materia de seguridad, uno de los problemas que más preocupan en el distrito.
  • El intendente García es el jefe comunal más antiguo de la provincia de Buenos Aires y, por lo tanto, responsable político de lo que ocurre con la Seguridad de su municipio. Ningún comisario se queda en su puesto sin su respaldo, ningún hecho de inseguridad puede tomarlo de sorpresa luego de tantos años de gestión: ni los muchos que afectan a los sectores más postergados, en el Oeste del partido, ni las “zonas liberadas” en barrios más acomodados, donde a plena luz del día bandas de delincuentes desvalijan casas sin despeinarse. García encabeza un Estado comunal “bobo”, antiguo, alejado de los vecinos, que no ejerce sus responsabilidades de control del espacio público, primer eslabón para contar con barrios seguros, pacíficos. Los foros de seguridad no funcionan, las víctimas del delito no son escuchadas por el Municipio, no tienen adónde recurrir.
  • El PJ del gobernador Daniel Scioli es doblemente responsable de lo que ocurre en materia de seguridad en Vicente López. Por un lado, tiene a su cargo la Policía Bonaerense. Pero además, el jefe del PJ de Vicente López, Guido Lorenzino, -a quienes los vecinos votaron como concejal en las últimas elecciones, pero que nunca asumió la banca- es el jefe directo de esa fuerza de seguridad. Bajo su responsabilidad, a pesar de que hacen falta efectivos en distintos barrios, se dispuso que un cuerpo especial de 80 hombres sean destinados a “cuidar” la obra del Vial Costero, que es cuestionada por gran cantidad de vecinos. Allí se produjeron hechos de represión contra vecinos que expresan su opinión en forma pacífica. (y por otro lado organiza razzias en los sectores postergados del municipio)
  • El primo de Mauricio Macri, dirigente de PRO que quiere ser intendente de Vicente López, salió a reclamar en los últimos días “un operativo único, coordinado y en simultáneo que avance sobre las 30 villas y asentamientos más importantes del conurbano para detener a los cientos de delincuentes y bandas que se esconden ahí”. No parece la estrategia de buscar delincuentes “al voleo” digna de la “modernidad” y “eficacia”  que dice promover su partido. No sorprende si se tiene en cuenta que desde la fuerza de Macri se habla de “nueva política” pero mantiene un pacto de gobernabilidad muy simple con el intendente García: votos en el Concejo Deliberante a cambio de emplear a familiares de los concejales en al Municipio.
Esta triste situación expresada por esos sectores políticos se conjuga en lo que ocurrió en Vicente López el viernes 5 de noviembre pasado: un operativo con 200 policías y 30 patrulleros en las zonas más postegradas de Vicente López, en torno a la Avenida Constituyentes, (en el barrio Las Flores) allí donde 20 años de políticas del intendente García no hicieron llegar condiciones de dignidad mínimas. ¿El resultado? Según informó la prensa local fue más que magro: 52 detenciones pero casi ninguno de ellas correspondientes a las bandas de delincuentes que operan en Vicente López. Algunos pocos portaban algo de droga, otros algunos artículos falsos, y DVDs. Sólo se secuestraron tres armas de fuego. De entre las decenas de detenidos, uno solo tenía pedido de captura por robo. “Todas las detenciones las hicimos sin inteligencia previa”, reconocieron los responsables del operativo, en contra de lo que indica cualquier manual de seguridad pública. ¿200 policías movilizados para secuestrar tres armas de fuego, para detener a una persona con antecedentes?
 
Queremos un Vicente López más seguro, donde con un Estado presente se haga prevención, se ejerzan los controles sobre el espacio público que son responsabilidad del Municipio, se saquen armas de la calle, se escuche la voz de los vecinos que saben dónde se concentran los delitos peligrosos. Además, se tiene que actuar sobre las zonas más postergadas del partido para dar infraestructura, servicios públicos, educación y salud, perspectivas de una vida digna que permitan expulsar las adicciones y delitos peligrosos de los barrios.  

Nada de eso se logra cerrando las puertas del Municipio, haciendo pactos de cúpulas partidarias para vender votos a cambio de puestos, expresando dobles discursos. En Vicente López escuchamos a dirigentes que se dicen “kirchneristas” pero que no han apoyado ninguno de los logros que empujó el ex presidente Néstor Kirchner: la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Medios, el Matrimonio Igualitario, la política de Derechos Humanos. Escuchamos a dirigentes que se dicen antikirchneristas pero que por abajo de la mesa pactan a cambio de contratos para sus familiares. Ninguno de ellos está en condiciones de brindarnos más y mejor Estado.
Desde el Encuentro por la Democracia y la Equidad, en el frente Nuevo Encuentro, venimos para quedarnos en Vicente López. 12 mil vecinos nos apoyaron en las últimas elecciones porque quieren una mejor gestión, con más participación, más democracia y más justicia social.

En 2011 vamos por más.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Cuenta con nosotros

Por Martín Sabbatella *

La muerte de Néstor Kirchner nos invade de dolor. Se fue dejando un inmenso vacío, tan profundo como la huella que deja su paso por nuestra historia; esa historia que recorrió con protagonismo transformador, con el compromiso militante de los hombres y mujeres que no sólo merecen el recuerdo de sus contemporáneos, sino que trascienden en la memoria popular durante décadas por su lucha a favor de una sociedad de derechos para todos y todas.
Hay al menos dos formas de dimensionar el aporte de este gran dirigente a nuestra historia. La primera es a través del repaso de la etapa inaugurada el 25 de mayo de 2003, que puso fin al reinado del paradigma neoliberal, cuando asumió la Presidencia de la Nación luego de la crisis económica, social, política e institucional. Desde entonces, con los pliegues e imperfecciones de cualquier proceso transformador, la agenda instalada por Kirchner fue rupturista, rompió el molde y puso a Argentina de cara a un horizonte de mayor igualdad y justicia.
Sin pretender abarcar todas las características de esta etapa, y soslayando adrede las observaciones que hicimos en diversas ocasiones, no tengo dudas de que Kirchner entra en las páginas importantes de nuestra historia, entre otros aspectos, por la política de derechos humanos, de recuperación de la memoria colectiva y de juicio y castigo a los responsables del terrorismo de Estado; por el impulso a la integración regional desde una perspectiva latinoamericana y popular, poniendo el acento tanto en las posibilidades de crecimiento equitativo de las naciones del Cono Sur como en los valores de solidaridad, de afianzamiento cultural, de justicia social y de defensa de la soberanía de los pueblos; por la integración de la Corte Suprema con jueces de reconocida trayectoria, capacidad e independencia, electos con procedimientos absolutamente transparentes; por el cierre de una era de intervención promiscua y perjudicial de los organismos financieros internacionales sobre las políticas económicas de la Nación, mediante la generación de equilibrio fiscal sin ajuste y a través de acciones de desendeudamiento; por la estatización y la extensión del sistema jubilatorio a casi dos millones y medio de personas más y el establecimiento de un mecanismo de actualización semestral; por la vuelta del Consejo del Salario y la apertura de paritarias para fijar los haberes de los trabajadores y trabajadoras; por la implementación de la asignación que incorpora a millones de niños y niñas como sujetos de un derecho que sólo alcanzaba a los hijos e hijas de trabajadores en blanco; por el desarrollo de obra pública en salud, educación, caminos e infraestructura de servicios en territorios históricamente postergados, incluyendo una política de urbanización de villas y barrios donde residen familias de escasos ingresos; y, sin dudas, por la democratización de la palabra, a través del impulso de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que vino a saldar una deuda histórica arrastrada desde principios de la dictadura militar y que había derivado en la consolidación de poderosos multimedios informativos y el cercenamiento de la libertad de cientos de miles de opiniones. Estas y muchas otras medidas que se impulsaron desde 2003 dan cuenta del inicio de una etapa histórica cuyas contradicciones no opacan la evidente voluntad de Néstor Kirchner por orientar el país en un nuevo camino, enfrentando las políticas neoliberales que durante décadas hundieron a Argentina y la región en la más profunda desigualdad.
La otra forma en la que, creo, se puede dimensionar el aporte de Kirchner y su ingreso en las páginas más importantes de nuestra historia es en los rostros de quienes expresaron su dolor durante esta última semana, de los miles y miles que caminaron durante horas para pasar unos minutos frente al féretro a darle el último adiós a Néstor y alentar a Cristina; de los muchos y las muchas que salieron a la calle, que se juntaron en Plaza de Mayo y en decenas de espacios públicos de todo el país; en quienes formaron verdaderos ríos de amor y lágrimas junto al recorrido que hizo el cortejo hasta su destino último en Santa Cruz. En el llanto de las mujeres, de los niños, de los jóvenes, de los trabajadores, de los estudiantes; en la angustia plural y masiva que estalló ante la noticia o en el canto y el compromiso solidario de cientos de miles que intentaron abrazar a la presidenta de la Nación en este momento difícil.
Kirchner fue un dirigente que marcó un rumbo distinto en nuestro país, que hizo mucho por recuperar el valor de la política, que se esforzó en correr el límite de lo posible. Fue un gran hombre y un político que va a ser recordado por su militancia, por su compromiso, por su voluntad transformadora. Un dirigente que con enorme coraje y valentía puso el cuerpo hasta sus últimos días luchando por un país más justo y solidario.
Por todo ello, además de expresar la gran conmoción que nos produjo su muerte, desde el Encuentro queremos reafirmar nuestro compromiso y nuestro apoyo a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Es más que el abrazo imprescindible en este momento doloroso. Es la ratificación del compromiso político con la defensa y la profundización de ese rumbo, y con la construcción de una fuerza política nacional y popular que continúe trabajando por edificar la Patria más justa, democrática, para todos y todas.
Seguiremos siendo parte de esta tarea. Queremos decirle a la Presidenta que cuenta con nosotros.

* Diputado nacional, presidente del bloque Nuevo Encuentro.